Monday, August 08, 2005

U2, Sacco y Vanzetti, París hacia el alba

Ya muy de madrugada, a las puertas de París, Juan Florencio y Pedro nos llaman desde Caldetes para intentar transmitirnos su fascinación por Bono y U2. Como el cansancio de ocho o nueve horas de autopista les recuerda mi incultura musical e insensibilidad social, JF me dice que es “imprescindible” que escuche cosas como How to dismantle an atomic bomb, Sunday, bloody Sunday, o Miss Sarajevo. En un peligroso ataque de sinceridad, les confieso que, en verdad, cuando yo era poco mayor que ellos escuchaba cosas como The ballad of Sacco and Vanzetti. Pero ni Pedro ni JF saben quienes eran Bart Vanzetti y Nicola Sacco. Escucho el silencio de su perplejidad. Y me agarro al pretexto de lo que cuestan las comuninicaciones telefónicas París / Caldetes para no embarcarme en una larga explicación sobre la biografía de tales personajes. Amanace. Y la radio del coche nos envía una vieja canción de Jacques Dutronc, Il est 5 heures, Paris s’éveille. El París de esa canción ya no existe. Les Halles y la Villette, han desaparecido. Las stripteaseuses son otras. Les amoureux estamos fatigados por otras razones. Feliciano ha muerto. Carmen y yo seguimos al volante. Rumbo a la rue de Seine. Desauyunaremos en el Flore. La plaza de St-Germain ha cambiado de nombre. Estará limpia. Ya no hay saxofonistas ebrios de coca que se caen de rodillas ante la clientela cosmopolita del Flore, como en El perseguidor. Carmen busca un sitio limpio donde aparcar. Todo lo que hago es soñar contigo, decía una viejísima canción interpretada por Astaire. Corto.

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