Friday, August 05, 2005

Cataluña cainita

Hace un par de veranos, comiendo en una conocida librería / restaurante de la barcelonesa calle Pau Claris, le comenté a Marc Soler que, a mi modo de ver, la literatura catalana estaba tomando un rumbo quizá peligroso para Cataluña. Meses más tarde, cuando Baltasar Porcel publicó su novela sobre Mallorca, le escribí comentando que su libro quizá marcase una fecha dramática en la historia de su tierra, camino de una pavorosa desertización moral. Ayer (4 agosto) leí en el AVUI un importante artículo de D. Sam Abrams (Per pietat natural) comentando con rigor procesos muy semejantes, que él resume de esta manera: D’alguna manera, s’ha trencat la cadena de la pietat natural de la literatura catalana. Por piedad natural, el crítico catalán entiende un concepto que viene de Wordsworth y Gabriel Ferrater y que a mi me resumía Luis Rosales, en el Madrid de hace muchos años, de este modo: “Quiño. Lo esencial es conocer y dialogar con tus padres, tu familia. Y continuar una obra que ellos heredaron de los suyos”. Dicho de otro modo: la transmisión de unos valores, principios y saberes con los que, en definitiva, se hila y trama el paño de una cultura. La Picaresca introdujo en castellano una voracidad saturnal sencillamente devastadora para la construcción de España (V. mi libro De la inexistencia de España, 1998). Sam Abram estima que Cataluña y sus literaturas se habían beneficiado, hasta hoy, de una piedad natural cuya transmisión de generación en generación había construido algo esencial para la vida de un pueblo. A su modo de ver, estamos asistiendo al envenenamiento de tal semilla fundacional, víctima de la rapacidad, la voluntad de poder y el comportamiento cainita de esta generación contra aquella. Al margen de las imprescindibles e infinitas matizaciones, me temo que las fronteras de esa emergente Cataluña cainita van mucho más allá de las diatribas puramente librescas; las cuales, en definitiva, solo son un reflejo, un síntoma o una profecía de otras cuestiones de fondo, evidentemente sociales y políticas. [ .. ] Ver: (1) Países catalanes – murcianos - extremeños – vascos – etc. (2) Construcción y destrucción de cataluña (3) Catalanes impublicables o infumables en Madrid

4 Comments:

Anonymous Marc Soler Piquer said...

El artículo de Sam Abrams empieza muy bien y resulta prometedor pero la teoria ejemplar esta usada para otro proposito nada ejemplarizante que nada tiene de literaria aunque venga disfrazada con ella. Y no es la primera vez que Sam imparte lecciones urbi et orbe in Catalonia felix...

5:11 PM  
Blogger Juan Pedro Quiñonero said...

... mare de deu...
Sin el móvil de ms a la mano, sin su correo, escribiendo desde otro ordenador... solo me queda comprender y sospechar que marc lleva razón en los ajustes de cuentas entre x y xx... cosa que yo sospechaba... y ---en el fondo---- me temo que confirma mi sospecha de fondo: como Crece Caína, incluso en Cataluña. A los ejemplos de Sam, yo hubiera añadido alguno mucho más importante, porque fue en su dia un parricidio sospecho que "capital". Pero esa es ya otra historia...

jp

11:27 PM  
Blogger El llibreter said...

La apreciación de Marc me parece muy justa. Poco más que añadir, ya que comenté el libro en mi blog.

Qui no mereix una pallissa! es una operación comercial que cuenta con dos ensayos muy malos que no merecen piedad, independientemente de la calidad como narradores de los autores. El de Mercior Comes está bien, y es sorprendente y muy bueno el de Josep Pedrals. El comentario aparecido ayer en el diario Avui —"També mereixo una pallissa"— firmado por Bernat Dedéu me parece muy razonable.

Piedad natural es la crítica que realiza Joan Josep Isern de L'estupor que us espera, de Melcior Comes, muy próxima a la idea que me hice de la novela: señala aciertos y defectos, y expresa una confianza que considero fundamentada. Julià Guillamon, al escribir sobre la misma novela, critica más la crítica de Joan Josep Isern que la propia novela. Algo muy habitual en algunos críticos: usar la crítica de un libro para cargar contra otra cosa.

Batallitas de críticos y medios. Algo normal en todas partes, y si algo obsesiona en Cataluña es la normalidad.

9:31 AM  
Anonymous Marc Soler Piquer said...

A ver,..anema a pams...a pesar de que ahora en Catalunya la unidad de medida es la "parcela" - de poder, de territorio urbanizable (basicamente), etc.
Normalidad: una gran palabra, si señor. Pero los catalanes prefieren (preferimos) reclamarla antes que vivirla. Durante la dictadura descubri que era mucho más libre de lo que me dejaban las leyes - siendo importantes -, y ellos hubieran deseado que fuera. Pues ahora y con más fundamento lo mismo. Com me decias no hace mucho tiempo, Quino, los catalanes tendemos a excusarnos en exceso...por ser catalanes. Fue una buena lección, si señor.
En este contexto de "normalidad" los enfrentamientos entre escuelas esteticas han sido pan de cada día en la historia. Ahora bien, hablar de escuelas esteticas en Cataluña - más alla del Modernisme, el Noucentisme y la incidencia de las vanguardias - en estos momentos tal vez pueda parecer un ejercicio malabar sin red de seguridad. Otra cosa es que empiecen a aflorar autores que prometen, que ya tocaba. Otra cosa muy diferente es lo que pueda hacercon ellos los intereses de la industria editorial y cultural. Y en ese sentido si que estoy de acuerdo con lo que decia Guillamón en su artículo sobre Melcior Comes.

Bueno personalmente pienso que hay un sector que le tiene mania a Julià Guillamon por razones que nada tienen que ver con el debate ideológico-estético. No conozco ninguno de los libros de los que en estos comentarios se ha hablado. Conozco las criticas que se han hecho sobre los mismos. Pero me sorprende que se arremeta contra Guillamon por las criticas estos autores noveles y no se hayan producido estas llamesmosles discrepancias, cuando ha realizado lectores erróneas (más bien precipitadas) sobre autores con obra importante y peso especifico en la literatura catalana. Ya digo, sorprendente.
Y claro lo de Sam Abrams - que ya antes se metio con Ponç Puigdevall, critico del suplemento en catalán de El País - no pasa de un ejercicio de "mestre tites". Y es una lástima. Creo yo, vaya. Porque Sam podria utilizar sus energias en otros menesteres en los daria más de sí com ya demosto cuando la edición cronologica de los dietarios de Marià Manent.
Lo de si Caina crece por el lado de Catalunya, querido Juan Pedro, no se que decirte....No lo tengo tan claro. pero ya sabes que le tengo mucho respeto a tus opiniones desde tu privilegiado observatorio de París - que ya sabes es mi ciudad de adopción si tuviera que abandonar mi ciudad natal. Saludos a todos.

4:42 PM  

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