Monday, May 09, 2005

Del Infierno nazi al Infierno comunista

Primer café del día. La prensa cainita silencia o tergiversa la tragedia histórica sufrida por millones de europeos del Este: ¿cuál es la mejor manera de conmemorar la liberación del infierno nazi, indisociable de la caída en el infierno comunista? Para esos millones de ancianos, hombres, mujeres y niños, se trata de una tragedia atroz, que reconstruye con mucha finura la nueva novela de Claudio Magris (V., en este Blog, Actualidad de Magris y nuestro infierno, 06.05.05). Tragedia que la prensa cainita silencia, hoy como ayer, por razones de la más baja miseria ideológica. Financial Times cuenta esa historia con una limpieza luminosa. Verbatim: End of one nightmare, start of another By Bartlomiej Sienkiewicz Published: May 9 2005 For Wladyslaw Swarewicz, a Polish second world war veteran in his 80s, the significance of May 1945 does not lie in the victory over fascism. He was in a Soviet prison camp when the allies defeated Nazi Germany 60 years ago. He was arrested in August 1944 as he tried to get to Warsaw with his partisan detachment to help in the Polish capital's uprising against the Germans. The uprising was the finale of the country's resistance against Hitler and lasted 63 days before the city fell, drowned in a sea of blood. The Red Army watched while the Germans destroyed the uprising, only interceding to arrest resistance fighters. Mr Swarewicz was released in 1946 but his brother and parents did not return from the prison camps until 1956. The only crime of Mr Swarewicz and many other Poles was that they were patriots fighting the Germans independently of Moscow's control.

2 Comments:

Blogger El llibreter said...

Imre Kertész afirma que no se suicidó como Jean Améry, Paul Celan o Primo Levi porque, al pasar de los campos de concentración a la dictadura comunista, no vio frustradas las expectativas de libertad. En cierta manera, vivir bajo aquellas condiciones era ya una forma de suicidio. Liquidación, que incomprensiblemente no aparece en niguna de las listas de las mejores novelas del 2004, plantea esta cuestión de manera magistral.

Saludos.

1:56 PM  
Anonymous Anonymous said...

Kertész también; en "Kaddish por el hijo no nacido", una pequeña gran novela elegíaca, renuncia a toda autoridad, incluso a la autoridad paterna, en una especie de anarquismo desesperado y radicalmente lúcido. Incluso lo que el amor tiene de posesión es ya posesión totalitaria.

Lola (paraules)

3:47 PM  

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