Thursday, May 05, 2005

Carácter revolucionario del buen gusto

Vogue, 1926 y 1930 Posted by Hello Comida muy agradable con E*, que lamenta su regreso no sé si definitivo de Nueva York, entristecido por no haber podido asistir a la inauguración ---hoy--- a la gran expo consagrada a Coco Chanel (1883-1971), en el Metropolitan. Nos preguntamos si los grandes modistos no pertenecen a la historia del gran arte, en mayor medida que no pocos “pensadores”, “artistas” e “intelectuales” de muy diversas especies. Y ambos recordamos otra gran exposición de años pasados, Divas, que incluía maravillosas creaciones de Madeleine Vionnet, Paul Poiret, Madame Grès, Saint-Laurent, Fortuny, John Galliano, Gucci, Issey Miyake, Dior, Yamamoto, y muchos otros. Quizá estimulados por la excelencia perfumada del Chateau Giscours, recordamos otros pasajes memorables: la presentación de Saint-Laurent en el Metropolitan, a primeros de los ochenta del siglo pasado; las colecciones de Armani en el Museo Nacional de Alemania de Berlín. Antes de pedir dos o tres cafés, ya nos parece más que evidente la relación entre las señoras, las divas, las divinidades del panteón greco latina, y las luminosas vírgenes que Rafael pintaba contemplando a sus amantes. En la plaza de la Sorbonne, despidiéndonos, le recuerdo nuestra deuda con personajes “menores” como el vallisoletano Eduardo García Benito, pintor, ilustrador, autor de una obra mal estudiada por los historiadores del arte. Quizá solo Juan Manuel Bonet lo incluye en su Diccionario de las vanguardias. En los años veinte y treinta del siglo pasado, Benito ejerció una cierta influencia en la evolución del gusto internacional, a través de sus memorables portadas de Vogue y Vanity Fair. Obligado recuerdo del Xenius: “Lo más revolucionario en... [Caína] sería el buen gusto”.

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