Tuesday, February 15, 2005

¿Copia, plagio, homenaje?... (y 2)

The Mainbocher Corset, Paris, 1939 Horst P. Horst Horst P. Horst (1906-1999) y François Kollar (1904-1979) tienen cada uno su propio puesto en la historia de la fotografía. En ambos casos, la obra está muy marcada por el exilio, el destierro y la construcción de un hogar (¿un hogar?, ¿una casa?... digamos que “un sitio limpio y acogedor” ----Hemingway dixit---- donde poder escapar al infierno de la historia). Ambos se cruzaron en París, cuando París fue, durante unos años, la capital de un cierto exilio fotográfico cosmopolita. The Mainbocher Corset es una obra clásica, bien conocida, fechada y estudiada. Indisociable de la formación clásica de su autor. ¿Copió Collar la fotografía de Horst?, ¿le rindió un íntimo homenaje?... Quizá los estudiosos de la historia de la fotografía comparada puedan esclarecer algún día ese y otros puntos, muy sensibles para quienes nos interesamos por las artes y artesanías de la manipulación de la luz. Tarea “bíblica”, si las hay. Posted by Hello

5 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Intentaré exponer una idea:

La obra de un artista, como la música, presenta una doble dirección: la vertical y la horizontal. La vertical es la obra singular (como la armonía); la horizontal la trayectoria (contrapunto y melodía), el cuerpo completo de una vida de realizaciones. En la obra singular cristalizan todas las obsesiones y las impresiones. El artista, que no crea desde la nada, es sensible a todo lo que le ha generado una impresión fuerte y esta se proyecta como un eco sobre la obra sobre la que está trabajando. ¿Es esto plagio?¿Cita -como dicen en el mundo del cine-? Yo pienso que cuando el artista crea sintetiza cierto depósito de experiencias artísticas que permanecen latentes en su interior. La impresión que a Kollar pudo hacerle la foto de Horst pudo determinar que la buscara, sin tener por qué ser consciente de exactamente dónde procedía ese deseo.

Pero al artista se le reconoce por un conjunto de obras. Pondré un ejemplo: cuando se habla de una creación, la Segunda Sinfonía de Beethoven por ejemplo, hay una tendencia inmediata a intentar asociarla a otros autores o a otras obras, como rastreando ciertos vasos comunicantes entre ciertos artistas o movimientos: Haydn, la Primera Escuela de Viena, etc. Pero cuando hablamos del conjunto de la obra beethoveniana las referencias se diluyen, dejamos de poder hablar de uno refiriéndose a otros, y emerge con más precisión el perfil del artista.

No se si me he explicado bien...

k.

3:22 PM  
Anonymous Anonymous said...

Hola..

El comentario de k. me parece de una finura y elegancia francamente potable.

Me atravería a intentar avanzar por ese terreno, con matices malévolos. De este tipo:

----Un director de cine español de los años 60 terminaba su película sobre mineros asturianos recurriendo a las legendarias imágenes del How Green Was May Valley del maestro JFord. Me temo que no había "cita", sino "calco" tirando a grosero.

----Por el contrario, cuando Coltrane o ChParker atacan un mismo standard musical, propio o ajeno, es una evidencia que cada cual hace cosas muy distintas con la misma partitura.

Dicho todo esto, advierto que k. hilaba mucho más fino. Nobody ist perfect.

ml

3:41 PM  
Blogger Man said...

La de Horst en cualquier caso es una obra mucho mas trabajada y perfecta, un clásico que adoro.

Encantado de conocer tu blog, y por cierto, hace un rato me he permitido pasar por la rue Jacob y fotografiar la pintada, mañana o pasado la subiré al blog. Espero que no moleste que copie ;).

7:02 PM  
Anonymous Anonymous said...

Esto esta buenisimo, me sirvio pa mi trabajo de ciencias sociales. GRacias XD

4:41 AM  
Blogger Juan Pedro Quiñonero said...

Anónimo usuario..

Gracias: cuento con tu amable recuerdo..

Q.-

8:46 AM  

Post a Comment

<< Home