Tuesday, June 14, 2005

Sexo y Política

Los políticos consideran odiosa ----y quizá lo sea---- la intromisión en la intimidad de su vida sentimental, sexual, familiar; estimando, con razón, que se trata de asuntos de carácter privado, dudando del interés público que puedan tener sus aficiones, placeres, debilidades o pasiones personales. Los mismos políticos consideran indispensable legislar ----y quizá no se equivoquen---- en terrenos íntimamente ligados a la intimidad individual y los frutos ----gloriosos---- de las relaciones carnales, en el lecho, entre individuos del más diverso sexo y condición. Convocados en referéndum nacional, para aprobar, rechazar o abstenerse ante un intento de abrogar algunos límites de la Ley de fecundación artificial más restrictiva de Europa, los italianos se han abstenido masivamente. Apenas un 25.9 por ciento de ellos han considerado oportuno votar ----a favor o en contra---- una reforma legislativa de la “reproducción asistida”. Terminología que cada cual entenderá a su manera. En mi caso, equiparar la paternidad y maternidad en la que se funda mi familia con la “reproducción” (asistida o sin asistir, tanto me da) no responde en absoluto a los principios morales que heredé de mis padres. Con todo el respeto para las gallinas y los cerdos, la reproducción en un gallinero, o una pocilga, no es lo mismo que fundar una familia. Aunque Inés ----mi perra yorkshire---- defendía a sus cachorros con una gallardía admirable, que no siempre tienen muchas madres. Pudiera parecer que, en verdad, una mayoría masiva de italianos no desea que el Estado se inmiscuya con nuevas leyes en los secretos íntimos de su vida carnal y familiar. Respuesta cívica que me parece de una sensatez absoluta: la conversión del hombre en mera mercancía electoral, víctima de la polución ideológica, también es una forma de penoso embrutecimiento. [.. ] Sin ánimo polémico: convocados en referéndum, ¿qué dirían los españoles sobre el matrimonio homosexual?... ¿puede plantearse esa pregunta reafirmando el carácter inalienable de los derechos y libertades absolutas de todo ciudadano de cualquier lengua, raza, condición, hábitos o identidad sexual, evidentemente Sagrada, como todas las cosas de la creación?

6 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Sobre tu pregunta "sin ánimo polémico": en realidad los españoles ya se pronunciaron al respecto, y ya lo hicieron en cierto modo, pues la del matrimonio homosexual era una de las propuestas electorales estrella del PSOE. Y creo, sinceramente, que es una falsa polémica: la mayoría votarían a favor en un referendum. Lo veremos el sábado cuando acuda a la manifestación un auténtico gentío (un millón o más es probable), y dirán entonces que es la mayor de la historia de España y que TODA españa estaba ahí.

Saludos,
Marcos
http://librodenotas.com

12:19 PM  
Blogger Tremere said...

Ya sé que un voto es un cheque en blanco, pero no conozco a nadie que esté de acuerdo con todo el programa electoral del partido al que ha votado. Y más aún en las últimas elecciones, donde, más que nunca, se votó en contra de y no a favor de. Yo estoy a favor del matrimonio homosexual (aunque tengo mis reparos en lo concerniente a la adopción; cuando hay menores implicados, se debería seguir más a rajatabla que nunca el viejo principio de que "los experimentos se hacen con gaseosa"), pero conozco a votantes del PSOE (votantes muy fieles, en algunos casos) que están en contra. No veo tan claro como usted que la mayoría de españoles votase Sí en un hipotético referéndum sobre el matrimonio homosexual; incluso la SER (que, como es bien sabido, "cocina" descaradísimamente las encuestas que difunde) ha dado a conocer hace poco un sondeo en el que casi dos tercios de sus oyentes se oponían.

1:15 PM  
Blogger Juan Pedro Quiñonero said...

A título coloquial:
1. Para mi se trata más una cuestión de principios que de partido.

2. En cuanto un partido se apropia de un problema tan complejo la cosa se convierte en un arma ideológica: y, a título personal, deja de interesarme.

3. Dicho esto: vaya usted a saber...

1:31 PM  
Anonymous juan carlos said...

La intromisión en la vida privada de las personas obedece -casi siempre- a intereses poco confesables sin cinismo.
La legislación sobre las formas de vida privada ya existe -y no preserva de la intromisión en ella-; lo que se pretende -con el matrimonio entre personas del mismo sexo- es escenificar la ausencia de discriminación por sexo.
Lo doloroso es ver cómo el aparato religioso de Roma está al servicio de intereses -loables o discutibles- que tienen por objetivo preservar el actual orden social, y que intenten convencernos de:
1) que ese orden es el orden natural, y
2) que ese orden natural es el orden divino.
Si esto es así, ¿dónde quedamos los que no estamos de acuerdo con la iglesia? ¿qué somos? y la iglesia, ¿por qué no se dedica a lo suyo.. o redefine qué cosa es lo suyo?

11:52 PM  
Blogger Carlos Ferrero said...

Señor Quiñonero, tiene usted (como casi siempre) toda la razón.

El problema con las cuestiones de principios es que hay mucha gente (los políticos sobre todo, pero no solo ellos) que coincide con Marx (Groucho): «Estos son mis principios; y si no le gustan, tengo otros».

1:59 PM  
Blogger Juan Pedro Quiñonero said...

Guardo la cita de Groucho, evidentemente genial.
A cambio, te / os paso otra, atribuida a Jacques Chirac: "Las promesas electorales solo compromenten a quien se las cree".
Pués eso,

2:10 PM  

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